Opinión: segunda temporada de ‘True Detective’.

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Sin palabras. Así estoy después de haber visto este primer capítulo de la que es, en mi opinión, la mejor serie que uno puede encontrar hoy en día en televisión.

¿El por qué de mi entusiasmo? Es simple. Creo que esta segunda temporada ha conseguido recoger lo mejor de la primera y hacerlo todo menos ambiguo, menos místico y más real, por así decirlo. Es cierto que no tenemos a un Matthew McConaughey haciendo de un Rust Cohle, el mejor personaje que nos ha dado la pequeña pantalla desde Walter White, pero ahora tenemos a (desde mi punto de vista) tres enormes personajes que cumplen con las más altas expectativas. En efecto, me refiero a los personajes de Ani Bezzerides (interpretada por Rachel McAdams), Frank Semyon (Vince Vaughn) y, sobre todo, al impresionante Ray Velcoro, interpretado por un Colin Farrell que en un solo episodio consigue bordar al típico policía borracho y sin escrúpulos que tanto abunda en este tipo de género.

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Y hablando del género y lo que es típico en él. He leído que esta 2T es mucho más convencional que la primera, y he de decir que, tras un primer capítulo, todo lo dicho parece ser cierto. Pero, ¿es eso malo? En absoluto. De hecho me parece formidable, más teniendo en cuenta que la fórmula de la primera temporada no habría funcionado en un tipo de historia como ésta, mucho más urbana y menos terrorífica que la vivida por Rust y Martin en los pantanos de Louisiana. Por ello aplaudo la decisión de Pizzolato de ofrecernos un producto más ‘mainstream’, por así decirlo, pero que sigue teniendo las señas de identidad de la serie: grandes personajes, profundas reflexiones y muchos, muchos conflictos internos. Pues de eso trata y creo que tratará tanto esta temporada como las venideras: de las propias pesadillas de sus protagonistas, tal y como nos demostraban las visiones de Rust o el adulterio de Martin en la pasada temporada.

No quisiera desvelar muchas tramas del guión, además de que con un capítulo visto poco se puede ver, pero a grosso modo, la historia versa sobre un único asesinato de una persona muy influyente que logra conectar a todos los protagonistas de la temporada. Y ese será, al final del episodio, el punto de partida que espero que conduzca a un final igual de bueno que el que fue el de la pasada temporada, con esa bonita amistad por fin fraguada entre sus dos protagonistas.

Respecto a la dirección, he de decir que Justin Lin no es Fukunaga, pero cumple con creces, sobretodo con unos cinco minutos finales (canción folk de fondo) bastante impresionantes.

¿Hay ganas de ver el segundo capítulo? Por supuesto. De hecho, tengo más ganas de ver éste segundo que el de la pasada temporada cuando acabé aquel primer capítulo tan místico y sobrecogedor. Quizás esta 2T sea menos filosófica, es cierto, pero, ¿a quién le importa? Señor Pizzolato, deme más, por favor, e igual de bueno.